Un cumpleaños lleno de sorpresas.
*NARRA PATRI*
Eran las once de la noche del día
21 de agosto y estaba que me caía de sueño. Hoy había sido un día un poco raro.
No había salido de casa en todo el día y el máximo movimiento que había hecho
era con los dedos sobre el ordenador o el móvil.
Había llamado a mi padre para que
le pusiese el Skype a mi abuela Carmen y la pudiese felicitar. Cuando terminé
vi a una de mis amigas madrileñas conectada y también hablé con ella por Skype.
Álvaro me había felicitado con adelanto porque mañana iba a estar de viaje y no
me iba a poder felicitar. Álvaro era mi mejor amigo, nos conocíamos desde los 6
años y siempre había tenido el sueño de ser militar, al final se alistó en el
ejército y por eso no hablamos casi nunca, siempre estaba viajando de un sitio
a otro. Después de hablar durante 20 minutos con él por whatsapp, me había
pasado toda la tarde viendo películas de piratas del Caribe con María.
Las dos estábamos depres así que no
habíamos liado con la nocilla y el helado de chocolate y ahora estábamos
empachadas. Yo estaba depre por pasar mi cumple lejos de mi familia y porque
hacía casi dos semanas que no veía a Lou y Mery seguía plof con lo de Harry,
así que nos pusimos las pelis para alegrarnos un poco la vista con el morenazo
de Orlando Bloom.
A las 11 me metí en la cama muerta
de sueño y sin poder con mi vida pero no dormí demasiado ya que a las 12 en
punto empecé a escuchar golpes en la ventana. Me acerqué a ver que era lo que
pasaba y lo que pasaba tenía nombre y apellidos.
Louis William Tomlinson estaba
lanzando pequeñas piedrecitas contra el cristal de mi ventana con la intención
de despertarme, consiguiéndolo, claro está.
- Tomlinson,
¿Sabes que hora es?
- Por
supuesto, las 12 en punto, lo que significa que ya estamos a 22 de agosto.
Felicidades princesa.
- Muchas
gracias Lou.
- Bueno
que, ¿bajas a darme un beso?
- Sube
tú.
- ¿Que
hago? ¿Trepo por la pared?- dijo irónicamente.
- No
estaría mal, serías mi pequeño Spiderman.
- Ya
pero es que yo soy más de Superman. Ven a abrirme la puerta anda. – dijo con
una de esas sonrisas que me quitaban el sentido.
Bajé las escaleras descalza y en
pijama, corriendo prácticamente con muchísimas ganas de besar al chico que
hacía mi mundo un poquito mejor.
Abrí la puerta y me le encontré con
un precioso ramo de rosas en la mano.
- Felicidades
princesa – repitió antes de que me tirara a sus brazos a besarle.
En el ramo había 17 rosas, y 17
eran los años que cumplía. Este chico había pensado en todo.
- ¿Me
invitas a pasar? – dijo cuando nos separamos.
- Si
pero no has mucho ruido que están todas durmiendo…
Me estaba dando la vuelta mientras
pronunciaba esa frase. No la pude terminar ya que todos estaban en el salón
gritando felicidades peque.
Corrí a abrazarlos a todos y nos
fundimos en un abrazo de grupo masivo. Me contaron que llevaban allí desde que
me había ido a dormir y que me preparase porque mañana me esperaban muchas
sorpresas.
Estaba Harry también, solo que él
estaba en una punta y Mery en otra de la sala. Él la miraba esperando una
mirada a cambio pero a ella solo le brillaban los ojos a causa de las lágrimas
contenidas que albergaban también en los ojos de él. Se quedaron a dormir, así
que como ya era costumbre bajamos unos cuantos colchones y dormimos en el
salón.
Louis me abrazó por la espalda
entrelazando nuestras manos y antes de quedarme dormida susurró.
- Felicidades
mi amor.
A la mañana siguiente unos besos
por el cuello me despertaron haciéndome cosquillas.
- Buenos
días cumpleañera.
- Buenos
días Lou. – sonreí mientras me desperezaba.
- Te
he preparado el desayuno.
- ¿Y
los demás?
- Se
han ido, tenían cosas que hacer. Pero no te preocupes por ellos, hoy es solo
para ti y para mí.
- Vamos
a desayunar – dije posando un dulce beso sobre sus labios - ¿Que has preparado?
- Gofres
con Nutella y nata.
- Que
ricos
- Pero
los míos son especiales.
- ¿Por?
Mira – dijo poniéndome un plato con gofres delante.
- Eres
un cursi Tomlinson – reí.
- Es
verdad, me estas volviendo un cursi.
- Yo
no tengo la culpa, ya eras así – volví a reír.
Y así entre risas y tonterías,
desayunamos esos preciosos gofres con forma de corazón que mi cursi había
preparado.
- Me
tengo que ir a cambiar de ropa, pero tardo 20 minutos.
- Vale
tranquilo, yo mientras me voy duchando. ¿Dónde vamos a ir?
- Es
sorpresa – dijo antes de salir por la puerta.
20 minutos más tarde ya estaba lista. Me había puesto
una camiseta negra con una calavera, unos shorts vaqueros y unos botines negros
de tacón ancho que eran muy cómodos para andar.
Me deje los rizos sueltos para que
se me fuese secando el pelo y me puse mus gafas de sol negras. Guardé mi móvil
en un bolsillo y el monedero en el otro y justo antes de terminar de echarme
gloss recibí un mensaje.
“Te estoy esperando fuera. Tengo
una sorpresa, te va a encantar. Xx Louis.”
Me volví a guardar el móvil en el bolsillo y salí para
encontrarme enfrente de la puerta de casa a Louis subido en una moto y cargado
con dos cascos y un pañuelo.
subido en una moto y cargado con
dos cascos y un pañuelo. (FOTO)
- ¿Confías
en mí? – preguntó cuando llegué hasta el riendo.
- Si
No dije nada más. Puso el pañuelo
sobre mis ojos y después me puso el casco para ayudarme a subir a la moto. El
se subió delante.
- Agárrate
fuerte. – dijo antes de arrancar.
Pasé mis manos por su cintura y me
abracé a él. La moto arrancó y empezó a coger velocidad.
Realmente no se cuanto tiempo pasó
porque me quedé como flotando, como si estuviese en una nube pero estuvimos
bastante tiempo encima de la moto. Me invadieron los recuerdos en aquel pequeño
viaje. Recordé que cuando era pequeña, mi padre me llevaba al cole en moto, y a
mí me encantaba porque la velocidad me hacía sentir libre. Estaba sintiendo la
misma libertad en aquel momento y, aunque estaba encantada de estar con Louis,
echaba de menos a mi familia.
De repente la moto se paró y Louis
se bajó. Me dio la mano y me ayudó a bajar a mí. Me quite el casco y sentí como
que salía de una burbuja. Podía escuchar lo que pasaba a mí alrededor, y en ese
momento escuché el sonido de hojas crujiendo bajo mis pies.
Aún con la venda puesta Louis me
cogió de la cintura y me condujo hasta algún sitio desconocido para mí. Poco a
poco empecé a captar sonidos y olores diferentes a los que había en el centro
de Londres. No se escuchaba tráfico ni gente preocupada corriendo de un lado a
otro, se escuchaba algún que otro pájaro y el sonido del viento pasando entre
las ramas de los arboles que, suponía, estaban encima de mi cabeza.
No se olía la contaminación, ni el
humo de los coches del centro de la ciudad, olía a bosque y a plantas, olía a
aire limpio y puro. Esto también trajo recuerdos a mi cabeza de cuando salí con
Álvaro, mi mejor amigo a montar en bici, y también le extrañé mucho. En ese momento
supe que todo el día sería un recuerdo constante de mi pasado, ya que, al ser
un día señalado para mí, echaría en falta a las personas que no lo compartirían
conmigo.
Poco a poco, Louis dejó de caminar.
- ¿Estás
preparada para ver donde te he traído? – dijo en un susurro sobre mi oído.
- Si
– dije sonriendo.
- Espero
que te guste – lentamente quitó la venda.
Todo lo que veía a mí alrededor era
verde. Lou me había traído hasta el corazón de Epping Forest. Simplemente me di
la vuelta y le besé. El sitio era perfecto y la compañía aún más.
- ¿Te
gusta?
- Me
encanta. – sonreí sobre sus labios.
- Todavía
no has visto lo mejor. Ven.
Cogió mi mano y echó a correr.
Parecíamos dos niños pequeños y no puedo negar que me encantaba. Corrimos
esquivando arboles y pequeños troncos en el suelo que casi nos hacen caer pero
al final llagamos a un claro donde los arboles se abrían un poco pero que unos
metros más allá se volvían a cerrar.
Era un sitio íntimo y muy bonito.
Había una manta en el suelo, en una parte del claro con una cesta encima,
nuestro almuerzo. También había un columpio construido con unas cuerdas atadas
a las ramas de un árbol enorme. Todo era perfecto.
- Muchísimas
gracias.
- No
tienes porque darlas.
- Nadie
había hecho nunca nada así por mí, por eso quiero agradecértelo.
- Pues
ya era hora, y no tienes que agradecérmelo solo a mí. Lo hemos preparado entre
todos, por ejemplo el columpio lo montaron Liam, Niall y Harry ayer. La comida,
la han hecho Nicki y Daniela. Harry la ha traído hace un rato, y la idea ha
sido mía.
- ¿Por
qué no están los demás aquí?
- Porque,
como ya te he dicho antes, el día es para nosotros dos solos, ya estarás con
ellos por la noche, además, siguen preparando más sorpresas, no te creas que
esto se ha acabado aquí.
- ¿Me
van a gustar las sorpresas?
- Espero
que sí.
Nos sentamos a comer en la manta y
entre risas y besos terminamos con la comida que habían preparado Nicki y Dani,
dejando un bizcocho de chocolate para el final. Recogimos un poco y nos echamos
sobre la manta, abrazados. No sé por cuánto tiempo me quedé dormida pero cuando
desperté Louis me abrazaba fuertemente por la espalda, temiendo que fuese a
salir corriendo en cualquier momento.
Pasamos la tarde recorriendo el
bosque, trepando a los arboles y persiguiéndonos entre nosotros como niños pequeños.
Caía la tarde cuando estábamos los
dos acurrucados sobre el columpio de madera. Yo estaba sentada sobre sus
rodillas con la cabeza apoyada sobre su pecho, aprovechando del silencio, la
tranquilidad y el rato a solas.
- ¿Te
has dado cuenta como han cambiado las cosas? – pregunté.
- ¿A
que te refieres?
- Hace
prácticamente dos meses se sentó un chico a mi lado mientras yo dormía, los dos
íbamos en un avión con destino a Londres y no nos dijimos una palabra en todo
el vuelo. ¿Has pensado en lo mucho que ha cambiado todo desde entonces? Solo
han pasado dos meses y nada es igual.
- Bueno,
desde un primer momento supe que eras alguien que iba a cambiar mi vida, es
como algo que sentí la primera vez que te vi, pero nunca pensé que lo
cambiarías todo de esta manera.
- ¿Te
imaginas lo diferente que sería todo ahora mismo si no hubiésemos cogido ese
avión?
- Bueno,
a veces me gusta pensar que el destino está escrito, y si por cualquier cosa en
el destino está escrito que íbamos a encontrarnos, si no hubiésemos cogido ese
avión, nos hubiésemos conocido en cualquier otro sitio.
- ¿Y
si no te hubieses dejado la mochila?
- Bueno
ahí supongo que fui yo quien le echó una mano al destino – dijo esbozando una
de sus preciosas sonrisas.
- ¿Qué
quieres decir?
- Que
la mochila no se me olvidó accidentalmente, la dejé aposta. Quería volver a
verte.
- Si
no llego a coger la mochila podrías haber perdido todo lo que llevabas dentro.
- Me
arriesgué, y al final no salió tan mal. Solo sé que desde ese día, las cosas
han cambiado mucho.
- ¿En
que sentido?
- Te
has vuelto una persona muy importante para mí, imprescindible me atrevería a
decir, y no sé si eso es bueno o malo.
- ¿Por?
- Porque
cuando dependes tanto de una persona, y necesitas verla y estar con ella, o
simplemente escucharla para que tu día sea un día completo es porque dejas de
quererla para necesitarla, e incluso amarla. Y cuando necesitas a alguien tanto
como para llegar a amarle, duele mucho más cuando se marcha.
- No
voy a marcharme – dije dándome la vuelta y mirándole a los ojos – estoy cansada
de tantas despedidas.
- ¿Crees
que esto es para siempre?
- Me
gustaría que sí lo fuese.
Sonreímos para luego juntar
nuestros labios en un beso que de alguna manera sellaba la promesa no escrita
de no marcharse. Parecerá estúpido hablar del futuro o de un para siempre
cuando cumples 17 años ya que la vida da muchas vueltas. Pero era lo que sentía
en ese momento y lo que esperaba que algún día se cumpliese, el pasar el resto
de mi vida a su lado, aprendiendo cada día un poco más de él y queriéndole cada
vez un poco más, porque por primera vez en mi vida, podía gritarle a todo el
mundo, sin avergonzarme y sin miedo a lo que dijesen los demás, que estaba
enamorada.
Poco a poco la tarde fue pasando y,
sentados en ese mismo columpio vimos al sol desaparecer tras los arboles,
dejando el cielo un poco más oscuro.
- Venga
levanta que nos vamos - dijo cuando el
último rayo de luz a penas era visible.
- ¿A
dónde?
- A
prepararte para tu próxima sorpresa.
Dejamos las cosas allí que dijo que
Liam iba a ir luego a recoger. Andamos durante unos 10 minutos por el bosque y
llegamos a la moto. Esta vez me dejó ir sin la venda y pude sentir la libertad
que sentía cuando era pequeña al completo. Tardamos como una media hora en
llegar a casa y me dejó allí diciéndoles a las chicas que me preparasen.
- Cuidádmela
– dijo antes de darme un beso y volverse a subir a la moto que según me habían
contado era de Zayn y estaba muriendo por volver a tenerla entre sus manos, era
como su niña pequeña.
- Tranquilo
que te la devolvemos de una pieza, solo que más guapa – dijo Dani. Acto seguido
se puso el casco y se marchó.
Las chicas estaban como locas
gritando por la casa como unas desquiciadas. Me hicieron meterme en la ducha en
cuanto entré y después envuelta solo en una toalla empezaron a peinarme,
vestirme y maquillarme.
La verdad es que al final quedé bastante bien. Después
de que terminar conmigo todas se fueron a duchar y a empezar a arreglarse. A
los dos minutos de estar lista llamaron a la puerta. Salí a abrir y me encontré
con el chico que media hora antes me había traído a casa, se había cambiado de
ropa y esta vez, traía tan solo una rosa en la mano.
- Wow,
estás preciosa.
El mérito es de las chicas. – le quité importancia.
- Me
rectifico, eres preciosa y lo que llevas puesto te queda muy bien.
- Ahora
no tengo nada que decir – le besé. Comenzamos a andar. - ¿Mas sorpresas?
- Por
supuesto.
- ¿Que
se te ha ocurrido ahora Tomlinson?
- Nada,
realmente solo estoy haciendo tiempo. Son las 7 y media y tu siguiente sorpresa
no empieza hasta las 8 pero quería estar contigo. – besó mis labios una vez
más, nunca me cansaba de sus besos.
Estuvimos media hora andando por
las calles de Londres sin ningún destino aparente hasta que llegamos a la
puerta de un local que se alquila por días.
- ¿Estás
preparada?
- ¿Te
vas a quedar conmigo?
- Si.
- Entonces
estoy preparada para cualquier cosa.
Él sacó una llave de su bolsillo y
abrió la puerta. Todo dentro era perfecto, solo perfecto. Estaban todos dentro
esperando para gritarme felicidades en cuanto puse un pie dentro de la sala.
La sala era enorme, muy amplia y
con dos puertas, las cuales daban a un baño y a una habitación para guardar
trastos. Habían montado un pequeño escenario y habían decorado toda la sala.
Estaban todas las personas que en esos momentos eran
tan importantes para mí.
Dani y Zayn,
Irene
y Niall,
Nicki
y Liam,
incluso
estaban Harry y Mery,
aunque cada uno en una punta de la
sala. Fui corriendo a todos a abrazarles a todos y a darles las gracias por
todo lo que habían hecho por mí pero no paraban de repetir que ellos
prácticamente no habían hecho nada, todo había sido culpa de mi novio.
Me di la vuelta y lo abracé
colgándome de su cuello como si me le fuesen a quitar y besé sus labios hasta
que no tuvimos más aire en nuestros pulmones.
Zayn se fue a la mesa de mezclas
con Dani y empezaron a pichar música a lo que todos contestamos bailando. Una
hora más tarde necesitábamos un descanso lo que aprovechamos para cenar unas
pizzas y hacer el tonto con el micrófono de la wii que había traído Niall y
canciones que iban pinchando los Dj improvisados que nos habíamos buscado.
Era lo mejor que habían hecho nunca
por mí, y aún no había pasado nada.
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Capítulo monosiiiiiiisimo y lleno de fotos y ademas bastante largo. Ahora es cuando todas os preguntais porque esto y yo os contesto, porque no quiero que me matéis ya que voy a estar como dos semanas sin subir, el finde que viene lo dedicaré a escribir y subiré al siguiente, o puede que no a lo mejor subo antes pero todo dependerá de mis profesores, los deberes que tenga y el tiempo que me de a escribir.
Hoy no os pregunto yo, preguntadme vosotras y contestaré a lo que queráis con la verdad y nada mas que la verdad.
KISSES











