La visita que cambió nuestras vidas.
*NARRA
IRENE*
Me
quedé paralizada en la puerta, sin saber que hacer ni que decir. Los recuerdos
agolpaban mi cabeza y me hacían cada vez más daño. Sus ojos me miraban con
rencor como haciéndome culpable de lo que había pasado.
Cada
vez que la miraba a los ojos veía a su hermano, sonriéndome o incluso diciéndome
que me había fallado. Eran simplemente iguales y esos ojos llenos de odio me
estaban matando.
Al
ver que no hablaba ni la invitaba a pasar, Gabriela decidió pasar a la casa por
su propia cuenta y riesgo.
- Me ha costado pero al final he dado contigo. Llevo
tres días en Londres buscándote y por fin te has dignado a aparecer. Tendré que
volver y darle las gracias al vecino tuyo ese que me dijo a donde te habías
mudado, sin el esto hubiese sido completamente imposible.
- Gabriela… yo… - intenté decir, pero las palabras no
salín de mi boca. Se enganchaban en mi garganta y me impedían respirar.
- ¿Ahora no hablas? Tampoco es que haga mucha falta que
digas nada. Digas lo que digas nada va a devolverme a mi hermano. – dijo fría
como un témpano de hielo.
- Ire, ¿Que pasa? – preguntó Niall.
- Nada Niall, ve al salón – dije.
- ¿No piensas presentarnos?, ¿tienes algo que esconderle
a tu nuevo… novio si es que puedes llamarle así. Ya veo la prisa que te has
dado para sustituir a mi hermano – dijo tan fría que temía que en cualquier
momento me congelase el alma.
- ¿Quién es? – preguntó Niall poniéndose a mi lado.
- No te ha hablado Irene de mí, que poco te importamos.
Yo soy Gabriela – dijo mirando a Niall – soy Gabriela Dos Santos.
- Niall – dijo tendiendo su mano y estrechándosela a
Gabriela.
- Niall, ella es… es… - dije sin poder terminar la
frase.
- Soy la hermana de Alex.
En ese momento un montón de
recuerdos recorrieron mi cabeza y las lágrimas empezaron a bajar por mis
mejillas.
Niall vino a abrazarme
mientras miraba a Gabriela con odio por hacerme llorar.
- Veo que has remplazado rápido a mi hermano – dijo con
asco en la voz mirando de arriba abajo a Niall.
- ¿Qué quieres Gabriela? – dije llorando.
- No llores que no va a servir de nada, por mucho que
llores Alex no va a volver, está muerto – dijo.
Esas palabras me perforaban
el pecho cada vez más, desgarrándome por dentro. A causa de nuestros gritos
bajaron los demás a ver que estaba pasando.
Niall les explico quien era
mientras ella me miraba con esos ojos castaños que Alex también tenía cargados
de odio.
- ¿Que haces aquí? – pregunté.
- Vengo a devolverte todo el daño que le hiciste a mi
hermano – dijo cada vez más cargada de odio.
- ¿De que hablas? – preguntó Nicki encarándose a ella
para defenderme.
- De que tu querida amiga tiene la culpa de que mi
hermano. – dijo dirigiéndose a Nicki.
- ¿De que coño vas? – preguntó Zayn protegiéndonos a las
dos.
- Irene, Alex está muerto por tu culpa – gritó su
hermana.
Toda mi rabia se condensó y
me acerqué con todo el odio que tenía en mi cuerpo en ese momento. Sabía que
eso no iba a solucionar nada, que no me iba a devolver a Alex pero no pude controlar mis impulsos y le
di un puñetazo con todas mis fuerzas en el labio, que al segundo empezó a
sangrar.
Niall me sujetó por detrás y
me abrazó impidiendo que la volviese a dar, aunque no me faltaban ganas.
- ¿Te sientes mejor? – preguntó Gabriela. – Esto no va a
hacer que Alex reviva, está muerto y es por tu culpa – gritó de nuevo.
- Cállate – grité yo.
- ¿Vas a volver a pegarme si no lo hago? – preguntó.
- ¿Solo has venido para hacerla daño? – preguntó Patri
gritando con muchísima rabia.
- No, he venido que sepa de verdad que le pasó a mi
hermano, que viva sabiendo que murió por su culpa.
- Tu hermano murió en accidente de coche yendo a un
entrenamiento, ¿Qué culpa tiene ella? – me defendió Liam.
- Eso es lo que os ha dicho ella – dijo dejándome por
mentirosa.
- Eso es lo que me contó tu hermana – la grité con odio.
- Jenny no quería hacerte daño, siempre le has caído
bien, a ella, a mi madre, a Alex… Yo era la única que de verdad veía como eras,
era la única que se daba cuenta del daño que le estabas haciendo a Alex.
- ¿De que hablas? – pregunté sin entender.
- ¿Es que nunca te diste cuenta? – preguntó.
- ¿De que? – dije completamente desorientada.
- ¡Alex estaba enamorado de ti! ¡Siempre lo estuvo! –
gritó desesperada – nunca dijo nada porque sabía que tu no sentías lo mismo
pero siempre estuvo enamorado de ti. Empezó a jugar al futbol para
impresionarte, para enamorarte pero tú seguías sin darte cuenta.
- Eso no es verdad – susurré.
- Sí que lo es, cuando te marchaste se derrumbó. Dijo
que te había perdido para siempre. Intentamos animarle, que conociera a otras
chicas pero no sirvió de nada. El dejó de jugar al futbol, dejó de comer, dejó
de dormir, no quería seguir adelante pensando que tú estabas aquí en Londres y
que conocerías a alguien que te hiciese feliz. No se perdonaba haber tenido el
suficiente valor de haberte dicho que te quería.
- No es cierto – dije llorando.
- Una noche sin decir nada se marchó dejando una nota.
En la nota decía que nunca sería capaz de pasar página hasta que tú no supieses
que estaba enamorado de ti y haciéndonos prometer que si le pasase algo te
contaríamos que estaba enamorado de ti y te pidiésemos que no llorases, decía
que estabas mucho más guapa sonriendo.
Esa misma
noche recibimos una llamada del hospital, Alex había tenido un accidente de tráfico
mientras iba al aeropuerto y había muerto en la carretera.
Mi hermano
está muerto por tu culpa, porque te marchaste. – Dijo echándose a llorar – le
prometí que te lo contaría pero no comparto su idea de la buena persona por la
que él te veía, te mereces todo lo malo que te pase.
Acto seguido salió por la
puerta dando un gran portazo con el que me derrumbé y empecé a llorar. Todos
intentaban consolarme pero nadie sabía que decir.
- Irene tranquila – dijo Nicki – tú no tienes la culpa.
- Dejadme sola – pedí entrando en mi habitación.
Necesitaba pensar en si todo
aquello que me había dicho Gabriela era cierto pero no había razón para que no
lo fuera. Tampoco pude pensar mucho pues dos segundos después de entrar en la
habitación, Niall entro detrás.
- Irene cálmate – me pidió.
- No pidas que me calme – muy exaltada.
- Tú no tienes la culpa de que Alex viniese a verte –
dijo intentando calmarme.
- Si, si que la tengo, si no me hubiese ido… si le
hubiese dicho lo que pensaba…
- Irene te conozco, no eres capaz de hacerle daño a una
mosca…
- ¿Qué me conoces? – le interrumpí gritando – No sabes
una mierda de mi vida, no conoces ni el 5% de mi.
- Me da igual, sé de ti mucho más de lo que tú te
piensas y todo eso que se de ti es lo que ha hecho que me enamore. – dijo
cogiéndome por los hombros.
- No me conoces – dije apartándome bruscamente.
- Y aún así ya me has enamorado. Tu pasado me da
exactamente igual solo sé que eres alguien especial para mí. Contigo soy
distinto.
- Niall tú me has hecho sentir cosas que no había
sentido con nadie, haces que tenga ganas de reír todo el tiempo si estoy
contigo y que solo quieras estar cerca de ti pero aun así…
- Aun así está Alex.
- Si – dije.
- Irene olvídale – dijo desesperado – está muerto.
- Pero yo estaba enamorada de él – grité desesperada.
No podía aguantar más, me
sentía encerrada y sentía que me faltaba el aire por lo que me vestí con lo
primero que encontré y salí corriendo de la casa dejando allí a Niall.
Él no intentó detenerme pero
no le culpo por ello. En cierto modo no había sido completamente sincera con
Niall pero no quería dañarle.
Yo a Niall le amaba más que a
cualquier cosa en el mundo, le amaba desde el primer segundo en el que le vi
entrar en Nando’s y le amaría hasta el final de mis días pero no quería hacerle
daño. Pensaba que yo no era suficiente para un chico como él.
No sería justo por mucho que
yo le amase, atarle a mi siendo su novia impidiéndole encontrar la felicidad de
verdad. No podía o no quería aceptar que el también estaba enamorado de mi, o
de que yo ya hacía su felicidad posible porque no me parecía justo estar con él
mientras en mi cabeza Alex seguía dando vueltas.
Gabriela lo único que me
había hecho era romperme por dentro. Me sentía culpable porque no sabía que él
me amaba.
En mi cabeza apareció de
repente una escena esclarecedora para mí en ese instante.
Me imaginaba en una sala
blanca, dándome a elegir con quien quería pasar el resto de mis días. En una
esquina estaba Alex, el chico con el que había compartido gran parte de mi
vida, que me dio consejos cuando los necesitaba, que me enseño a perseguir mis
sueños y que me enseño lo que la palabra amistad significa.
En la otra esquina estaba Niall,
un chico al que conocía desde hacía unos cuantos días, del que no sabía
prácticamente nada pero que sin embargo me había enseñado a amar. A amar sus
ojos azules, su sonrisa, su pelo, sus manos, su cuerpo, su voz, su olor, me
había enseñado lo que es estar enamorado y sentir que nada puede despertarte de
este sueño que estás viviendo. Me ha enseñado que siempre hay un motivo para sonreír
y que el pasado no importa, solo importa el presente y el futuro que te queda
por vivir al lado de esa persona a la que tanto amas.
En mi cabeza miraba hacía un
lado y después hacía el otro. Veía a Alex que me sonreía y tendía su mano y
veía a Niall que me miraba y susurraba te quiero. Echaba a correr en dirección
a una de las esquinas de la habitación y cuando levantaba la mirada estaba
arropada por los fuertes brazos de Niall. No lo dudaba ni un solo instante y es
que a Niall le amaba como no había amado a nadie nunca.
Fue ahí cuando me di cuenta
de que realmente nunca había estado enamorada de Alex.
Una parte de mi siempre había
sabido que el sentía algo más que una amistad por mi pero de quien estaba total
y completamente enamorada era de Niall.
Me impedía a mi misma ser
feliz al lado de Niall, en parte porque aunque inconscientemente sabía el daño
que le estaba haciendo a Alex al no considerarle más que un amigo y tenía miedo
a que a Niall le pasase lo mismo conmigo.
También me negaba a creer que
hubiese olvidado tan rápido a Alex. Sé que siempre le echaré de menos porque
siempre será mi mejor amigo, con el que crecí y el que me ayudo a convertirme
en la mujer que soy ahora.
Sé que por mucho que me amase
querría verme feliz y si estuviese aquí conmigo me diría que luchase por lo que
siento, que luchase por Niall, que luchase por mi amor.
Había caminado durante algo más
de una hora y esa hora me había servido para darme cuenta de lo que en realidad
sentía. Ahora corría de vuelta para decirle a Niall que era con él con quien
quería pasar el resto de mi vida.
Ya veía la calle al fondo y a
Niall en la puerta de la casa.
No pude resistirme y eché a
correr cada vez más rápido sin mirar lo que pasaba a mí alrededor. Solo
esperaba ese momento en el que nos juntásemos y para expresarle con un beso
todo lo que sentía, que quería que solo fuese mío, que quería ser su chica y
que todo lo demás me importaba una mierda.
El me vio correr hacía él y
sonrió. Cogí aire y grité con todas mis fuerzas.
- Te quiero.
El sonrió y yo seguí
corriendo para llegar a él lo antes posible. De repente su cara cambió a una de
preocupación máxima. Sentí un golpe muy fuerte y la voy de Niall gritando mi
nombre. Toqué mi frente por la que corría un líquido caliente y pegajoso. Miré
mi mano y me di cuenta de que era sangre. Vi a Niall corriendo hasta mí y
colocarse a mi lado.
- Yo también te quiero pero por favor quédate conmigo –
dijo preocupado.
Me beso delicadamente los
labios y sonreí débilmente, después todo se volvió oscuro.
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Hola chicas, supongo que querreis matarme por varios motivos:
1. No he subido en un montón de tiempo.
intentaré escusarme diciendo que no he podido hacer nada, lo siento muchisimo pero al suspender matemáticas no hubo manera alguna de tocar el ordenador. Mi padre no me ha dejado pero eso no es lo peor, lo peor esque esto es un exilio temporal, tengo una hora simplemente hoy para estar con el ordenador y voy a intentar que me de tiempo a hacer de todo pero no creo que sea posible. Aun así cuando el castigo desaparezca (si es que llega a desparecer algun dia) no podré subir entre semana cuando empiecen otra vez las clases pero buno para eso queda un verano de por medio.
2. Dejar el capítulo así.
Lo siento pero los capitulos a partir de ahora van a ser un poco demasiado tristes pero no os diré porque aunque algunas os lo podais imaginar.
3. Os tengo abandonadas.
No puedo tocar el ordenador por lo que no puedo meterme en vuestras novelas a leer vuestras genialidades lo que no significa que no las heche de menos, igual que a vosotras. Aun así, el ipad si lo puedo usar y aquellas que teneis wattpad si que sigo vuestras novelas por ahí, aunque sin comentarlas. JURO DELANTE DE VUESTRAS PANTALLAS DEL ORDENADOR QUE EN CUANTO ME QUITEN EL CASTIGO Y TENGA UN POCO DE TIEMPO ME METO EN VUESTRAS NOVELAS Y OS ESCRIBO COMENTARIOS QUE LLEVEN HORAS DE LEER.
Lo siento muchisimo de verdad porque soy la primera que hecha muchisimo de menos escribir y vuestros comentarios/locuras.
Sabeis que os adoro e intentaré seguir subiendo como pueda y cuanto antes pero no os prometo nada porque no se que mas puedo hacer para que me quiten los castigos.
Si alguna tiene alguna idea, no dudeis en transmitirmela y a arte de Sarai, si alguna de las presentes tiene Wattpad que me lo diga y la leere a traves de ahí.
PD: Sarai me encanta Our Little SEcret, sigue subiendo por favor.
KISSES

