sábado, 6 de julio de 2013

Capítulo 5.



La visita que cambió nuestras vidas.
*NARRA IRENE*
Me quedé paralizada en la puerta, sin saber que hacer ni que decir. Los recuerdos agolpaban mi cabeza y me hacían cada vez más daño. Sus ojos me miraban con rencor como haciéndome culpable de lo que había pasado.
Cada vez que la miraba a los ojos veía a su hermano, sonriéndome o incluso diciéndome que me había fallado. Eran simplemente iguales y esos ojos llenos de odio me estaban matando.
Al ver que no hablaba ni la invitaba a pasar, Gabriela decidió pasar a la casa por su propia cuenta y riesgo.
-       Me ha costado pero al final he dado contigo. Llevo tres días en Londres buscándote y por fin te has dignado a aparecer. Tendré que volver y darle las gracias al vecino tuyo ese que me dijo a donde te habías mudado, sin el esto hubiese sido completamente imposible.
-       Gabriela… yo… - intenté decir, pero las palabras no salín de mi boca. Se enganchaban en mi garganta y me impedían respirar.
-       ¿Ahora no hablas? Tampoco es que haga mucha falta que digas nada. Digas lo que digas nada va a devolverme a mi hermano. – dijo fría como un témpano de hielo.
-       Ire, ¿Que pasa? – preguntó Niall.
-       Nada Niall, ve al salón – dije.
-       ¿No piensas presentarnos?, ¿tienes algo que esconderle a tu nuevo… novio si es que puedes llamarle así. Ya veo la prisa que te has dado para sustituir a mi hermano – dijo tan fría que temía que en cualquier momento me congelase el alma.
-       ¿Quién es? – preguntó Niall poniéndose a mi lado.
-       No te ha hablado Irene de mí, que poco te importamos. Yo soy Gabriela – dijo mirando a Niall – soy Gabriela Dos Santos.
-       Niall – dijo tendiendo su mano y estrechándosela a Gabriela.
-       Niall, ella es… es… - dije sin poder terminar la frase.
-       Soy la hermana de Alex.
En ese momento un montón de recuerdos recorrieron mi cabeza y las lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas.
Niall vino a abrazarme mientras miraba a Gabriela con odio por hacerme llorar.
-       Veo que has remplazado rápido a mi hermano – dijo con asco en la voz mirando de arriba abajo a Niall.
-       ¿Qué quieres Gabriela? – dije llorando.
-       No llores que no va a servir de nada, por mucho que llores Alex no va a volver, está muerto – dijo.
Esas palabras me perforaban el pecho cada vez más, desgarrándome por dentro. A causa de nuestros gritos bajaron los demás a ver que estaba pasando.
Niall les explico quien era mientras ella me miraba con esos ojos castaños que Alex también tenía cargados de odio.
-       ¿Que haces aquí? – pregunté.
-       Vengo a devolverte todo el daño que le hiciste a mi hermano – dijo cada vez más cargada de odio.
-       ¿De que hablas? – preguntó Nicki encarándose a ella para defenderme.
-       De que tu querida amiga tiene la culpa de que mi hermano. – dijo dirigiéndose a Nicki.
-       ¿De que coño vas? – preguntó Zayn protegiéndonos a las dos.
-       Irene, Alex está muerto por tu culpa – gritó su hermana.
Toda mi rabia se condensó y me acerqué con todo el odio que tenía en mi cuerpo en ese momento. Sabía que eso no iba a solucionar nada, que no me iba a devolver a  Alex pero no pude controlar mis impulsos y le di un puñetazo con todas mis fuerzas en el labio, que al segundo empezó a sangrar.
Niall me sujetó por detrás y me abrazó impidiendo que la volviese a dar, aunque no me faltaban ganas.
-       ¿Te sientes mejor? – preguntó Gabriela. – Esto no va a hacer que Alex reviva, está muerto y es por tu culpa – gritó de nuevo.
-       Cállate – grité yo.
-       ¿Vas a volver a pegarme si no lo hago? – preguntó.
-       ¿Solo has venido para hacerla daño? – preguntó Patri gritando con muchísima rabia.
-       No, he venido que sepa de verdad que le pasó a mi hermano, que viva sabiendo que murió por su culpa.
-       Tu hermano murió en accidente de coche yendo a un entrenamiento, ¿Qué culpa tiene ella? – me defendió Liam.
-       Eso es lo que os ha dicho ella – dijo dejándome por mentirosa.
-       Eso es lo que me contó tu hermana – la grité con odio.
-       Jenny no quería hacerte daño, siempre le has caído bien, a ella, a mi madre, a Alex… Yo era la única que de verdad veía como eras, era la única que se daba cuenta del daño que le estabas haciendo a Alex.
-       ¿De que hablas? – pregunté sin entender.
-       ¿Es que nunca te diste cuenta? – preguntó.
-       ¿De que? – dije completamente desorientada.
-       ¡Alex estaba enamorado de ti! ¡Siempre lo estuvo! – gritó desesperada – nunca dijo nada porque sabía que tu no sentías lo mismo pero siempre estuvo enamorado de ti. Empezó a jugar al futbol para impresionarte, para enamorarte pero tú seguías sin darte cuenta.
-       Eso no es verdad – susurré.
-       Sí que lo es, cuando te marchaste se derrumbó. Dijo que te había perdido para siempre. Intentamos animarle, que conociera a otras chicas pero no sirvió de nada. El dejó de jugar al futbol, dejó de comer, dejó de dormir, no quería seguir adelante pensando que tú estabas aquí en Londres y que conocerías a alguien que te hiciese feliz. No se perdonaba haber tenido el suficiente valor de haberte dicho que te quería.
-       No es cierto – dije llorando.
-       Una noche sin decir nada se marchó dejando una nota. En la nota decía que nunca sería capaz de pasar página hasta que tú no supieses que estaba enamorado de ti y haciéndonos prometer que si le pasase algo te contaríamos que estaba enamorado de ti y te pidiésemos que no llorases, decía que estabas mucho más guapa sonriendo.
Esa misma noche recibimos una llamada del hospital, Alex había tenido un accidente de tráfico mientras iba al aeropuerto y había muerto en la carretera.
Mi hermano está muerto por tu culpa, porque te marchaste. – Dijo echándose a llorar – le prometí que te lo contaría pero no comparto su idea de la buena persona por la que él te veía, te mereces todo lo malo que te pase.
Acto seguido salió por la puerta dando un gran portazo con el que me derrumbé y empecé a llorar. Todos intentaban consolarme pero nadie sabía que decir.
-       Irene tranquila – dijo Nicki – tú no tienes la culpa.
-       Dejadme sola – pedí entrando en mi habitación.
Necesitaba pensar en si todo aquello que me había dicho Gabriela era cierto pero no había razón para que no lo fuera. Tampoco pude pensar mucho pues dos segundos después de entrar en la habitación, Niall entro detrás.
-       Irene cálmate – me pidió.
-       No pidas que me calme – muy exaltada.
-       Tú no tienes la culpa de que Alex viniese a verte – dijo intentando calmarme.
-       Si, si que la tengo, si no me hubiese ido… si le hubiese dicho lo que pensaba…
-       Irene te conozco, no eres capaz de hacerle daño a una mosca…
-       ¿Qué me conoces? – le interrumpí gritando – No sabes una mierda de mi vida, no conoces ni el 5% de mi.
-       Me da igual, sé de ti mucho más de lo que tú te piensas y todo eso que se de ti es lo que ha hecho que me enamore. – dijo cogiéndome por los hombros.
-       No me conoces – dije apartándome bruscamente.
-       Y aún así ya me has enamorado. Tu pasado me da exactamente igual solo sé que eres alguien especial para mí. Contigo soy distinto.
-       Niall tú me has hecho sentir cosas que no había sentido con nadie, haces que tenga ganas de reír todo el tiempo si estoy contigo y que solo quieras estar cerca de ti pero aun así…
-       Aun así está Alex.
-       Si – dije.
-       Irene olvídale – dijo desesperado – está muerto.
-       Pero yo estaba enamorada de él – grité desesperada.
No podía aguantar más, me sentía encerrada y sentía que me faltaba el aire por lo que me vestí con lo primero que encontré y salí corriendo de la casa dejando allí a Niall.
Él no intentó detenerme pero no le culpo por ello. En cierto modo no había sido completamente sincera con Niall pero no quería dañarle.
Yo a Niall le amaba más que a cualquier cosa en el mundo, le amaba desde el primer segundo en el que le vi entrar en Nando’s y le amaría hasta el final de mis días pero no quería hacerle daño. Pensaba que yo no era suficiente para un chico como él.
No sería justo por mucho que yo le amase, atarle a mi siendo su novia impidiéndole encontrar la felicidad de verdad. No podía o no quería aceptar que el también estaba enamorado de mi, o de que yo ya hacía su felicidad posible porque no me parecía justo estar con él mientras en mi cabeza Alex seguía dando vueltas.
Gabriela lo único que me había hecho era romperme por dentro. Me sentía culpable porque no sabía que él me amaba.
En mi cabeza apareció de repente una escena esclarecedora para mí en ese instante.
Me imaginaba en una sala blanca, dándome a elegir con quien quería pasar el resto de mis días. En una esquina estaba Alex, el chico con el que había compartido gran parte de mi vida, que me dio consejos cuando los necesitaba, que me enseño a perseguir mis sueños y que me enseño lo que la palabra amistad significa.
En la otra esquina estaba Niall, un chico al que conocía desde hacía unos cuantos días, del que no sabía prácticamente nada pero que sin embargo me había enseñado a amar. A amar sus ojos azules, su sonrisa, su pelo, sus manos, su cuerpo, su voz, su olor, me había enseñado lo que es estar enamorado y sentir que nada puede despertarte de este sueño que estás viviendo. Me ha enseñado que siempre hay un motivo para sonreír y que el pasado no importa, solo importa el presente y el futuro que te queda por vivir al lado de esa persona a la que tanto amas.
En mi cabeza miraba hacía un lado y después hacía el otro. Veía a Alex que me sonreía y tendía su mano y veía a Niall que me miraba y susurraba te quiero. Echaba a correr en dirección a una de las esquinas de la habitación y cuando levantaba la mirada estaba arropada por los fuertes brazos de Niall. No lo dudaba ni un solo instante y es que a Niall le amaba como no había amado a nadie nunca.
Fue ahí cuando me di cuenta de que realmente nunca había estado enamorada de Alex.
Una parte de mi siempre había sabido que el sentía algo más que una amistad por mi pero de quien estaba total y completamente enamorada era de Niall.
Me impedía a mi misma ser feliz al lado de Niall, en parte porque aunque inconscientemente sabía el daño que le estaba haciendo a Alex al no considerarle más que un amigo y tenía miedo a que a Niall le pasase lo mismo conmigo.
También me negaba a creer que hubiese olvidado tan rápido a Alex. Sé que siempre le echaré de menos porque siempre será mi mejor amigo, con el que crecí y el que me ayudo a convertirme en la mujer que soy ahora.
Sé que por mucho que me amase querría verme feliz y si estuviese aquí conmigo me diría que luchase por lo que siento, que luchase por Niall, que luchase por mi amor.
Había caminado durante algo más de una hora y esa hora me había servido para darme cuenta de lo que en realidad sentía. Ahora corría de vuelta para decirle a Niall que era con él con quien quería pasar el resto de mi vida.
Ya veía la calle al fondo y a Niall en la puerta de la casa.
No pude resistirme y eché a correr cada vez más rápido sin mirar lo que pasaba a mí alrededor. Solo esperaba ese momento en el que nos juntásemos y para expresarle con un beso todo lo que sentía, que quería que solo fuese mío, que quería ser su chica y que todo lo demás me importaba una mierda.
El me vio correr hacía él y sonrió. Cogí aire y grité con todas mis fuerzas.
-       Te quiero.
El sonrió y yo seguí corriendo para llegar a él lo antes posible. De repente su cara cambió a una de preocupación máxima. Sentí un golpe muy fuerte y la voy de Niall gritando mi nombre. Toqué mi frente por la que corría un líquido caliente y pegajoso. Miré mi mano y me di cuenta de que era sangre. Vi a Niall corriendo hasta mí y colocarse a mi lado.
-       Yo también te quiero pero por favor quédate conmigo – dijo preocupado.
Me beso delicadamente los labios y sonreí débilmente, después todo se volvió oscuro.
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Hola chicas, supongo que querreis matarme por varios motivos:
1. No he subido en un montón de tiempo.
intentaré escusarme diciendo que no he podido hacer nada, lo siento muchisimo pero al suspender matemáticas no hubo manera alguna de tocar el ordenador. Mi padre no me ha dejado pero eso no es lo peor, lo peor esque esto es un exilio temporal, tengo una hora simplemente hoy para estar con el ordenador y voy a intentar que me de tiempo a hacer de todo pero no creo que sea posible. Aun así cuando el castigo desaparezca (si es que llega a desparecer algun dia) no podré subir entre semana cuando empiecen otra vez las clases pero buno para eso queda un verano de por medio.
2. Dejar el capítulo así.
Lo siento pero los capitulos a partir de ahora van a ser un poco demasiado tristes pero no os diré porque aunque algunas os lo podais imaginar.
3. Os tengo abandonadas.
No puedo tocar el ordenador por lo que no puedo meterme en vuestras novelas a leer vuestras genialidades lo que no significa que no las heche de menos, igual que a vosotras. Aun así, el ipad si lo puedo usar y aquellas que teneis wattpad si que sigo vuestras novelas por ahí, aunque sin comentarlas. JURO DELANTE DE VUESTRAS PANTALLAS DEL ORDENADOR QUE EN CUANTO ME QUITEN EL CASTIGO Y TENGA UN POCO DE TIEMPO ME METO EN VUESTRAS NOVELAS Y OS ESCRIBO COMENTARIOS QUE LLEVEN HORAS DE LEER.

Lo siento muchisimo de verdad porque soy la primera que hecha muchisimo de menos escribir y vuestros comentarios/locuras. 
Sabeis que os adoro e intentaré seguir subiendo como pueda y cuanto antes pero no os prometo nada porque no se que mas puedo hacer para que me quiten los castigos.
Si alguna tiene alguna idea, no dudeis en transmitirmela y a arte de Sarai, si alguna de las presentes tiene Wattpad que me lo diga y la leere a traves de ahí.
PD: Sarai me encanta Our Little SEcret, sigue subiendo por favor.
KISSES

martes, 11 de junio de 2013

Capítulo 4



Espinas
*NARRA LIAM*
Todos habíamos terminado de pintar ya, o casi porque estábamos todos en la habitación de Nicki llenos de pintura en polvo por todos sitios.
El idiota de Zayn no se había enterado de lo que compraba y compró pintura azul en polvo que primero había que diluir en agua y después esperar casi una hora a que se pusiese densa, porque si no, no había forma de pintar.
En parte agradecí que se equivocase por todo el rato que la pintura estaba espesando, Nicki y yo estuvimos hablando y riendo como si nunca hubiese pasado nada.
Aun así las cosas se tensaban cada vez que alguno de los dos pronunciaba la palabra amigos. No quería ser su amigo pero parecía que de momento esto había empezado a funcionar.
Mientras la pintura espesaba nos sentamos en el suelo. Yo manché uno de mis dedos de pintura, el dedo pulgar, y lo pasé suavemente por su pómulo, acariciándola y a la vez pringándola de pintura.
Ella levantó la mirada y me sonrió manchando ella mi mejilla con su mano muy dulcemente.
Realmente nuestro propósito, o por lo menos el mío, no era mancharla, si no acariciarla con todo el amor que ahora mismo correteaba por mis venas y no era capaz de expresar por miedo.
Sin darnos cuenta nuestros cuerpos se fueron juntando pero antes de que pasase nada apareció Patri por la puerta para ayudarnos a pintar.
Poco a poco los demás también fueron acabando sus respectivas habitaciones y vinieron a ayudar. Era muy divertido pintar entre todos pero era muchísimo más divertido cuando entraba alguien nuevo por la puerta porque siempre le recibíamos de la misma forma, incluso a mi me recibieron así. 


Acabamos todos llenos de pintura y pintando de azul las paredes de la habitación de Nicki.


Cuando terminamos todos nos fuimos a la piscina menos Patri que le quería dar una sorpresa a Nicki.
A la hora o así bajó con la cara manchada de chorretones de pintura negra y un pincel en la mano.
Subimos Nicki y yo con ella, porque éramos los únicos que no estábamos haciendo el bobo en la piscina pero habitación estaba prácticamente igual, a excepción de que había metido ya todos los muebles.
-       Está todo igual – dijo Nicki.
-       Túmbate en la cama – dijo Patri con una sonrisa – liam tú también.
Enrojecí al momento pero aún así me tumbé con Nicki en la cama y mire al techo. Había un hada y una frase donde ponía “Que nadie te quite las ganas de soñar”
-       Muchas gracias – dijo Nicki con los ojos llenos de lágrimas.
-       No me las des porque no has visto lo mejor – dijo Patri cerrando la puerta.
Detrás de la puerta había unas sombras en negro. Eran las siluetas de un chico y una chica, de pie, besándose en una playa por la noche.
Esta vez también había una frase escrita al lado del dibujo:
“Every princess needs a prince. Every love story starts with a kiss”
Ella corrió a abrazar a Patri y yo me quedé paralizado pensando como me gustaría ser su príncipe, pero tendré que conformarme siempre con ser el consejero y mejor amigo de la princesa, nunca tendré el nivel suficiente para merecerme su corazón.
Me iba a bajar por las escaleras cuando alguien me agarró del brazo, me di la vuelta y allí estaba Patri:
-       Liam, si ella no empieza su historia, empiézasela tú – y se marchó sin decir nada más.
Me dejó confuso, ¿quería decir que la besase? Nunca me había considerado un chico tonto pero ahora mismo me sentía imbécil perdido.
*NARRA IRENE*
Todos acabamos por fin las habitaciones. Habían quedado muy chulas, cada una con su estilo.
La mía era fucsia y habíamos pintado un grafiti negro en el que ponía “Forever Young” Cuando todos acabamos de pintar colocamos los muebles y nos fuimos a duchar ya que estábamos pringadísimos de pintura.
Niall se vino a mi habitación y se duchó en mi baño mientras yo ayudaba a los que no se estaban duchando a hacer la cena.
Hicimos costillas barbacoa y patatas con queso. Liam pelaba las patatas, mientras Zayn ponía las cosillas en una bandeja y yo les echaba la salsa barbacoa. Patri y Harry se pusieron a preparar brownies mientras tanto.
Cuando metimos las costillas al horno me subí para ver si Niall había terminado y meterme yo a la ducha.
Abrí la puerta de la habitación y me le encontré mirando las fotos que tenía encima de una de las mesillas y había colocado allí como una hora atrás. Solo le cubría una toalla que él se sujetaba a la cintura.
Me acerqué por detrás y, abrazándole por la espalda, puse mi barbilla sobre su hombro.
-       ¿Este era Alex? – preguntó señalando una foto en la que salíamos jugando con la nieve hace dos inviernos.
-       Si – dije con una sonrisa triste sobre mis labios.
-       Le echas de menos ¿verdad? – preguntó.
-       Si pero sé que tengo que sonreír por el – dije mientras él se daba la vuelta.
-       Te prometo que dentro de poco cogemos un avión y estamos en España, para que puedas despedirte ¿vale?- solo asentí.
-       No tienes que hacer todo esto por mi – dije mirándole a los ojos.
-       Lo hago porque quiero, porque te quiero – dijo besándome.
-       Vístete anda – dije al separarme – estas demasiado sexy así.
-       Voy – dije besando mi frente.
-       Nos vemos luego – dije entrando al baño con ropa interior limpia y el pijama.
Estaba confusa porque aunque echaba de menos a Alex y no estaba segura de si le seguía amando o no estaba empezando a sentir cosas muy fuertes y que me asustaban con Niall pero era feliz a su lado.
Solo quería pasar tiempo con él porque me hacía sentir especial pero también quería vivir la vida como nunca antes, pero siempre cerca suya.
*NARRA PATRI*
Todos nos duchamos y bajamos a cenar. La cena estaba muy rica y como estábamos un poco cansados por toda la mudanza y la pintura y eso decidimos ver una peli todos relajados en los sofás, que eran enormes.
Decidimos ver la película de “Cartas a Julietta” por petición femenina y de Harry que también la quería ver. Comimos helado mientras veíamos la película pero como a la mitad o así me empecé a aburrir porque la había visto millones de veces y, aunque era una película que me encantaba me la sabía de memoria.
La estampa en el salón era de risa. Habíamos llegado a una parte un poco más dramática y Harry, Niall, Mery e Irene estaban llorando como magdalenas.
Zayn tenía recostada sobre su pecho a Daniela y la agarraba de la cintura pero los dos estaban completamente dormidos. Nicki y liam habían salido hacía ya un rato al jardín y no habían vuelto aún.
Yo estaba apoyada sobre las piernas de Louis mientras él me acariciaba el pelo.
-       Lou – dije levantándome.
-       Dime – dijo con una de sus cálidas sonrisas.
-       No os  hemos enseñado la mejor parte de la casa – dije cogiéndole de la mano.
-       Espero que valga la pena, me voy a perder la mejor parte de la peli – dijo bromeando.
-       Anda no me seas cuentista, si no la estás viendo. – dije riendo.
-       Shhh – dijo Harry.
-       Perdón, perdón. – dijo Louis – Que niño más sensible.
-       Anda ven – dije sin parar de reír y arrastrándolo  
Subimos las escaleras hasta el segundo piso y después hasta la buhardilla.
-       Es preciosa – dijo Lou al ver la sala de relax con los pufs – se parece a las cabañas de la playa.
-       Si – dije sonriendo mientras recordaba todo lo que habíamos vivido en aquella playa. – Lou.
-       Dime – dijo mirándome a los ojos mientras seguía sujetando mi mano.
-       Me dijiste que sabías tocar el piano, ¿verdad? – dije con una sonrisa dulce.
-       Sí, pero no entiendo a que viene eso… - dijo viéndose interrumpido por uno de mis dedos sobre sus perfectos y dulces labios.
-       ¿Tocarías para mí? – dije abriendo la prácticamente invisible puerta que daba a la sala que tenía el piano.
-       Por supuesto – dijo entrando en la sala con mi mano presa entre la suya.
Se sentó en la banca del piano y acarició la tapa con muchísima delicadeza para después levantarla y mostrar todas las teclas del piano.
Las acarició lentamente y comenzó a hacer sonar las teclas mientras yo cantaba la canción que sus dedos estaban haciendo sonar.
“Cry” de Rihanna inundaba la habitación con su triste letra y su dulce melodía mientras que dos adolescentes enamorados compartíamos banco sentados enfrente de un piano que expresaba todos y cada uno de los sentimientos que una vez sentí y que gracias a Lou, conseguí olvidar.
Esta canción era como cerrar una nueva puerta y supongo que Lou la había elegido para que me diese cuenta de que por mucho daño que te hiciesen había que superarlo y no dejar que nunca me viesen llorar.
Era como quitarme una espina, quizá la última espina que tenía clavadas en el corazón y que Louis poco a poco iba sacando. Al principio sangraban pero él sabía hacer que sanasen.
Poco a poco el me estaba sacando del pozo en el que Jorge me había método meses atrás pero esa cuerda con la que Louis me estaba sacando se iba a romper de repente por culpa de una visita inesperada.
*NARRA NICKI*
Liam y yo nos aburrimos así que decidimos salir un rato al jardín para tomar el aire. Al principio estábamos un poco incómodos porque no sabíamos de que hablar pero poco a poco surgió el tema de conversación y no hacíamos más que reír.
Acabamos tumbados en el suelo buscándoles forma a las estrellas. El cogió mi mano y trazó una línea desde el principio de mis dedos hasta mi cuello para después recorrer el otro brazo con una suave caricia.
Yo repasé las flechas del tatuaje que tenía en el brazo. No sabía lo que significaban, algún día se lo preguntaría.
Miró mis ojos y noté como lo suyos brillaban por culpa de la luna que se reflejaba en ellos.
-       Liam – dije sin apartar la mirada de sus ojos castaños.
-       Dime – dijo poniendo delicadamente un mechón de mi pelo rubio tras mi oído.
-       Prométeme que no me vas dejar sola nunca, prométeme que siempre voy a ser parte de tu vida, de una manera o de otra. Prométeme que pase lo que pase siempre voy a ser una parte de ti – dije mirando sus preciosos ojos castaños.
-       Te prometo que no te voy a dejar sola nunca – dijo sonriendo con esa sonrisa que me mataba.
-       Pues empecemos por esta noche. Duerme conmigo – dije cogiéndole de la mano y llevándole a mi habitación.
Subimos las escaleras como si se fuese a acabar el mundo y riendo como si hoy fuese el último día de nuestras vidas.
Llegamos arriba entramos a mi habitación que había quedado preciosa.
-       Y ¿yo donde duermo? – preguntó Liam cortado.
-       Conmigo – dije como si fuese la cosa más natural del mundo.
La verdad es que la cama era muy grande y que había hueco de sobra para los dos pero la completa y total realidad de dormir a su lado no era otra que querer sentirle cerca de mí toda la noche.
Lo cierto es que el no dijo nada, incluso me atrevería a decir que sonrió un poco pero seguramente sería un producto de mi imaginación.
Se metió en la cama mientras yo iba al baño y cuando salí parecía estar dormido aunque realmente no lo estaba. Me metí en la cama y apoyé mi cabeza sobre su pecho mientras él me rodeaba con sus brazos.
-       Liam, ya me abandonaron una vez y me sentí completamente sola, no soportaría que me abandonases tu, eres demasiado importante para mí.
-       Tranquila, no voy a abandonarte – dijo susurrando en mi oído.
Acto seguido me dormí, aunque entre sueños me pareció escuchar una frase que hizo que mi corazón latiese a dos mil por hora haciendo que liam me abrazase más fuerte y esa fuese una de las noches más bonitas de toda mi vida.
No sabía si realmente liam había dicho aquello, ya que estaba prácticamente dormida y podía haber sido parte de un sueño precios que esperaba con todas mis fuerzas que se hiciese realidad, pues, el destino quiso que Liam, creyéndome dormida, dijese:
-       No voy a abandonarte porque te quiero demasiado, aunque nunca te des cuenta.
*NARRA DANIELA*
Un fuerte golpe me despertó y acto seguido escuché a Zayn gemir de dolor muy cerca de donde yo me encontraba. Estaba tumbada en el sillón del salón y no me acordaba que hacía allí.
Me asome al borde del sillón y me encontré a Zayn en el suelo todo tirado.
-       ¿Que pasa? ¿Por que gritas? ¿Que ha sido ese ruido? – pregunté agitada por el repentino despertar.
-       Me he caído del sillón – dijo dolorido.
-       Idiota – murmuré tirando al sillón lanzando un suspiro.
-       Te he oído – dijo levantándose y tumbándose encima de mí, aplastándome.
-       Quita gordo que me aplastas – dije intentando quitármele de encima.
-       ¿Como que gordo? – dijo haciéndose el ofendido.
-       Déjame dormir – grité desesperada.
-       Eres un perezosa – dijo dándome un beso de buenos días en la mejilla y yendo hasta la cocina.
-       No lo sabes tú bien – dije mirando su perfecto culo dirigirse hasta la cocina.
“Qué bueno está este niño por dios” me dije para mis adentros. L verdad es que el muchacho estaba muy bueno y encima era adorable por mucha pinta de niñato malote que intentase tener.
Si me ya me parecía adorable de por sí, me lo pareció muchísimo más cuando vino a buscarme para ir a desayunar.
Había preparado el desayuno él solito y sin quemar nada y encima lo había puesto en la hamaca del jardín para desayunar allí los dos juntos.
En cuanto salí al jardín para desayunar con Zayn el aire frio de Londres por la mañana me caló los huesos ya que mi pijama consistía en una camiseta de tirantes y unos pantalones no demasiado largos.
En cuanto me di la vuelta muerta de frio me topé con su pecho que sujetaba una cazadora de cuero negra muy su estilo.
Me la puse y era incluso más larga que mi pantalón, lo que le hizo reír. Había preparado un “Especial buenos días princesa” típico de Zayn según me dijo. Consistía en un chocolate caliente con nata rociada con caramelo líquido y una nubecita y algún bollo que no me comí, con el chocolate iba de sobra.
-       Así “Especial buenos días princesa” – dije mientras me sentaba a su lado en la hamaca y nos mecíamos suavemente.
-       Si, típical Malik – dijo con una sonrisa.
-       Así que se lo preparas a todas las chicas con las que te acuestas, a la mañana siguiente – dije para picarle.
-       Por supuesto – dijo dándose aires.
Nos miramos y aguantamos una carcajada que no pudimos retener por mucho tiempo.
-       La verdad es que eres a la primera chica que no sean mis hermanas a la que se lo he preparado – dijo dándole un sorbo al suyo.
-       Entonces, ¿eres virgen? – pregunté haciendo que se atragantara.
-       ¿Qué? – preguntó cuando dejó de toser.
-       ¿Qué si eres virgen? – repetí – como se has dicho que no se lo has preparado a nadie.
-       No soy virgen pero es que eres la primera princesa que me encuentro. Además, no se lo hago a las chicas con las que me acuesto porque contigo no me he acostado y te lo he preparado – dijo riendo.
-       No será por ganas, porque se nota que estas deseando echar un polvo conmigo, soy irresistible, lo sé – dije de broma dándome aires.
-       Será eso – dijo riendo el también.
-       No ahora enserio – dije dándole otro sorbo al chocolate que estaba riquísimo, el mejor que había probado nunca, y también el más especial por la persona que lo había preparado – si no le preparas el chocolate a las chicas con las que te acuestas, ¿A quienes se lo preparas?
-       Para las chicas de las que estoy enamorado – dijo sin pensar.
Me quedé callada porque no sabía que decir. Supongo que había sido un impulso pero necesitaba saber si estaba enamorado de mí y besarle en ese preciso instante.
-       Entonces, que me hagas el chocolate significa que… - empecé a decir.
-       Chicos estáis aquí – dijo Niall apareciendo por la puerta.
-       Si – dijo Zayn.
-       ¿Qué pasa? – pregunté con mi mejor sonrisa.
-       No nada que no sabíamos donde estabais. Ya hemos desayunado todos los demás se están vistiendo, deberíais hacer lo mismo.
-       Vale, ya vamos – dijo Zayn salvado por los pelos.
*NARRA IRENE*
Terminamos de desayunar y mientras unos se duchaban y se vestían, otros hacíamos el vago esperando a que los demás dejasen una ducha libre.
La espera tampoco estaba tan mal, Niall y yo estábamos sentados en el sofá, abrazados viendo la serie “¿Como conocí a vuestra madre?” de la cual hacía muchísimos años que yo era fan.
Anoche Niall y yo dormimos juntos mientras me cantaba al oído y me daba algún beso que otro. No estaba muy definido que éramos porque para ser novios uno de los dos tenía que dar el paso y, los amigos no se besan, así que supongo que estábamos en un estado intermedio. Realmente me daba exactamente igual lo que fuese siempre que estuviésemos juntos porque por fin era feliz a pesar de todo.
Pero estaba claro que la suerte nunca ha estado ni estará de mi parte. Siempre me he preguntado porque tienen que acabar las cosas en el momento más bonito.
Estábamos súper a gusto viendo la serie mientras Niall me acariciaba el brazo con suma delicadeza y depositaba suaves besos sobre mi cuello cuando de repente sonó el timbre.
Nadie estaba por la labor de ir a abrir la puerta así que me levante yo.

-       Vaya panda de vagos tengo por amigos – dije mientras me dirigía a la puerta.
Lo que nunca llegué a pensar como el simple hecho de abrir esa puerta iba a cambiar mi vida y la de todos los que me rodeaban en ese momento de una forma tan radical como lo hizo.
Abrí la puerta muy sonriente pero la sonrisa se borró de mis labios al ver quien se escondía tras ella.
-       Hola Irene, nos volvemos a ver – dijo aquella chica con los ojos castaños, el pelo oscuro y esa tez tostada que caracterizaba a su familia. Por mucho tiempo que pasase nunca sería capaz de olvidar esos ojos, esa sonrisa triste y ese acento tan peculiar que compartía con su hermano.
-       Gabriela …
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      No vale quejarse por la espera porque el capítulos es largo no, lo siguiente, además de largo es intenso. Se que os habeis quedado con las ganas de saber quien es Gabriela pero tendreías que esperar hasta el siguiente capítulo. Desde aquí os aviso que tarde muchisimo en subir porque no he tenido demasiada nota en mates y cuando mis padres se enteren me van a castigar de por vida pero ya veré yo como lo monto para que puedan seguir subiendo capítulos, si no yo alguna de mis colaboradoras obligadas. Espero que os haya gustado el capítulo, como siempre y que disfruteis desde estos bonitos momentos en pareja porque os aviso que a partir del siguiente capítulo se jode todo y hay un problema bastante grabe. No os digo nada mas y os dejo con la intriga.
      KISSES